Yaxchilán
Ciudad maya a orillas del río Usumacinta, a la que se llega en lancha: templos en la selva y la mayor colección de dinteles labrados del mundo maya.

Los «muros pintados» de la Selva Lacandona: murales mayas únicos con escenas de guerra, tributo y ceremonia, entre los mejor conservados de México.
Bonampak, palabra maya que significa «muros pintados», está arropada por la Selva Lacandona y es famosa por sus extraordinarios murales, donde se reproducen escenas de guerra, pago de tributos y captura de prisioneros.
Esta ciudad maya data de hace unos 18 siglos y vivió su esplendor entre los años 600 y 800 de nuestra era. En sus primeros siglos estuvo bajo la hegemonía de Piedras Negras y después de Yaxchilán. Su centro nunca fue muy grande, pero sí más extenso y disperso que el de otras ciudades del Usumacinta, gracias a la alta producción agrícola del valle, donde también se cultivaba cacao.
Una plaza central rodeada de edificios religiosos, administrativos y habitacionales conduce a la Acrópolis, un basamento escalonado de 46 metros de altura. En su primer nivel está el Edificio de las Pinturas: tres habitaciones decoradas por completo con murales que deslumbraron a los visitantes que llegaron guiados por lacandones en 1946, y que siguen entre los mejor conservados y más reveladores del México antiguo.



Ciudad maya a orillas del río Usumacinta, a la que se llega en lancha: templos en la selva y la mayor colección de dinteles labrados del mundo maya.
La montaña sagrada de los mayas a minutos de Ocosingo: una acrópolis de siete plataformas, estelas, estucos y un museo de sitio.